Por qué volvemos a los rituales lentos
Por Redação MIMUUS
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Té, baño, caminata, silencio: la cultura de la prisa tiene un contrapunto cada vez mayor.
Cuanto más acelerado es el día a día, más valor ganan las prácticas que piden tiempo. Cocinar despacio, leer un libro entero, pasar la tarde en un jardín.
No se trata de nostalgia, sino de equilibrio. Los rituales lentos ayudan a marcar el final y el comienzo de los ciclos, y eso da una sensación de control sobre el propio tiempo.
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